Lunes , 28 julio 2014
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El último eunuco del último emperador

Durante casi tres milenios la figura del eunuco formó parte del entorno imperial de China y generó los más disímiles criterios sobre su personalidad y aún en nuestros días se especula acerca de su poder detrás del trono. Miles de páginas hasta llegar a nuestros días se han escrito acerca de estos seres truncos, conocedores de las intrigas palaciegas y de los más escabrosos deseos y secretos de sus amos.

Este año se cumple un decenio de la muerte de Sun Yaoting, de quien se afirma fue el último eunuco viviente de los tanto que sirvieron a Pu Yi, el último inquilino de la Ciudad Prohibida, popularizado por la película de Bernardo Bertolucci. Cuando murió el 17 de diciembre de 1996, a los 93 años, Sun vivía desde hacia 20 en el templo budista de Guanghua, en Beijing, rodeado de respeto y protección oficial.

Sin duda, Sun permanece en la memoria popular por haber servido al emperador títere de los japoneses durante algún tiempo, porque su vida no se distingue de las de miles de eunucos de las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1616-1911). Al igual que otros, fue un niño muy pobre castrado por su progenitor a una temprana edad, 10 años, con el propósito de que lograra ingresar en calidad de eunuco en la casta imperial y ascender de esa dolorosa manera en la escala social.

El último eunuco del último emperador

Esa es en general la procedencia de los eunucos en China. Otros decidían por voluntad propia la castración con igual propósito a edad más avanzada, siempre joven, pero eran menos los casos. Otras fuentes posibles de eunucos eran niños capturados como trofeos en guerras entre tribus y enviados a la Ciudad Prohibida. Pero, qué eran y cuál era el poder de esos hombres impotentes. Plaga de intrigantes corruptos, agudos expertos militares, consejeros políticos, o simplemente buenos amigos, son algunos de los controvertidos calificativos que acompañan a esos personajes.

Algo de historia

Las primeras informaciones sobre la existencia de eunucos en China se remontan a 535 a.n.e, pero fue a partir de la dinastía Han (206 a.n.e.- 25) que esos servidores comenzaron a tener un papel político importante en la burocracia palaciega. Para muchos historiadores el eunuco resolvió varios problemas de los emperadores.

Con frecuencia, servidores del reino devenían gobernadores de regiones, un cargo que se transmitía por herencia, y paulatinamente podían crear casas reinantes y debilitar el poderío imperial.Ese peligro estaba eliminado con los eunucos, ya que no podían tener descendencia. Asimismo, el emperador necesitaba funcionarios cuya presencia en la intimidad del palacio no pusiera en peligro la fidelidad de su esposa y de sus numerosas concubinas y garantizara su irrefutable paternidad.

No es ocioso recordar que la existencia de los eunucos no es exclusiva de China. La palabra eunuco se deriva del vocablo griego ‘eunukhos’ -eune, cama y ako, tener, cuidar- por lo que los eunucos son ‘cuidadores de la cama’. Hay reseñas de su existencia en las cortes de los emperadores bizantinos en Constantinopla, práctica que fue adoptada por los sultanes otomanos para cuidar los harenes.

Con otro propósito aparecieron en el siglo XVI en España, pero con mayor presencia en Italia, los ‘castrati’, a los que se emasculaba para conservar su voz infantil y de agudo timbre, ideal para interpretar música sacra. En China, los eunucos eran denominados con frecuencia ‘huagmen’ (puerta del palacio), para indicar que prestaban servicio en la corte imperial y que de hecho eran la vía para lograr influencias en su interior.

Siempre en contacto con los emperadores y al tanto de todas las intrigas palaciegas, los eunucos hábiles lograban una gran influencia sobre su amo y sobre los hijos de éste, futuros emperadores, criados generalmente en la reclusión de la Ciudad Prohibida. La participación del eunuco en la historia china es descrita con frecuencia de forma muy negativa.

En opinión de Liu Yueping, curador del Museo de la Tumba del Eunuco Tian Yi, en Beijing, eso se debe a que los libros y los registros eran escritos por altos funcionarios, que lógicamente sentían envidia de la influencia de esos servidores imperiales. Es cierto que muchos eunucos fueron corruptos y negociaron con su influencia, pero no es la generalidad de los casos, afirma el curador.

El ejemplo más relevante de la trayectoria triunfal de un eunuco es Zheng He, almirante de la Flota del Tesoro, quien por encargo del emperador Yongle inició en 1403 la más grande expedición naval conocida hasta entonces. En los siguientes 28 años (1405-1433), comandó siete viajes épicos y visitó 37 países, desde el sudeste de Asia hasta Africa y Arabia, según reportes históricos.

La vida y la muerte

Liu Yueping afirma que para muchos la castración volvía más calmados y leales a esos hombres y como no podían tener hijos, no trataban de acumular riquezas para sus herederos. Sin embargo, eso no es totalmente cierto, como expresa Liu, quien afirma que muchos eunucos tenían ciertas relaciones sexuales con sirvientas del palacio, en ocasiones se casaban y adoptaban hijos, en una relación pública, para la cual el emperador tenía ojos ciegos.

A pesar de su alta posición social, los eunucos no tenían el favor del pueblo por considerarlos mitad hombre y mitad mujer, por lo que eran despreciados. En ese rechazo influían criterios del confucianismo, doctrina crucial en la civilización china durante siglos, centrados en la continuidad de los valores familiares a través de la paternidad y según la cual no tener hijos era el mayor de los crímenes.

Por no tener hijos, los eunucos avergonzaban a sus ancestros y no contarían con nadie para hacer los ritos funerarios cuando murieran, según ese pensamiento. A partir de esos criterios, cuando llegaba la hora de la muerte los eunucos no podían ser sepultados en cementerios normales ‘por no tener un cuerpo entero’.

Algunos cronistas afirman que los eunucos guardaban sus genitales en una caja con la esperanza de ser enterrados con ellos y una vez muertos tratar de engañar a los dioses. En el filme ‘El último emperador’ aparecen eunucos saliendo de la Ciudad Prohibida con cajas de plata que contienen sus genitales. Liu afirma que esa práctica es difícil de demostrar porque no hay evidencias físicas de ello, y si las hubiese habido, ya habrían desaparecido.

La discriminación hasta la hora de la muerte motivó que muchos eunucos construyeran templos y tumbas donde vivir cuando se retiraran y ser sepultados al morir. Cuando Sun Yaoling, el último eunuco, fue castrado por su padre de una manera primitiva y brutal, con un cuchillo rudimentario y una salsa picante como único anestésico, él no comprendió de qué se trataba y sólo pensó que lo castigaban por algo mal hecho. Ya anciano, Sun afirmó en una de las muchas entrevistas que concedió: ‘No me enfadé con mi padre, éramos tan pobres’.

Fuente: Argenpress
Autora: Nancy Zamora

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NOTA: El artículo es del año 2006. Lo acabo de recuperar del baúl de los recuerdos, en el que conservo muchas letras perdidas.

Acerca de Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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