No dejes que escuchen la radio…
Lo que le ocurrió el otro dÃa a un peluquero de Hospitalet de Llobregat entra dentro de lo estrambótico. Estaba el hombre peinando a una de sus clientes cuando vio que un individuo se movÃa por la acera mirando, de vez en cuando, hacia el interior del local. Apuntaba en una libreta, se marchaba y volvÃa a mirar hacia adentro. Hasta que tomó una decisión: entrar en la peluquerÃa. Se dirigió al propietario y le indicó que tendrÃa que pagar una cuota mensual por tener la radio encendida, con música amenizando la estancia. Era la obligatoria aportación a la Sociedad General de Autores de España, a la más conocida SGAE. El individuo, hasta hacÃa unos instantes observador y paseante, era un inspector del ente.

El peluquero dijo que no pagaba nada. El inspector le advirtió que lo denunciarÃa porque estaba vulnerando la ley, no se puede escuchar libremente la radio en lugares públicos. Y al parecer es asÃ. Todos los propietarios de locales públicos que animen y hasta deleiten la estancia de sus clientes con programas de televisión o radio en los que se oigan las voces, en prosa o en verso, de individuos y grupos representados por la SGAE, deben pagar la cuota.
La ley es la ley y de su cumplimiento se ocupan los que han de velarla, aunque lo hagan amenazando a los incumplidores con sanciones económicas. Asà es como actúan los inspectores de la SGAE, contratados por la empresa, perdón asociación, a comisión. Cuantas más cuotas mensuales consigan más ganan. Asà de triste. Denunciar para comer.
El peluquero tiene dos opciones: pagar la cuota o apagar (que no es lo mismo que pagar) la radio. Aunque también puede llevarse la radio a casa y decirle al inspector de marras que ha optado por aborrecer la música. Al cabo de unos dÃas, pongamos un mes, se vuelve a enamorar de las melodÃas y trae la radio de vuelta. En el caso de que un inspector de la SGAE vuelva a incordiarle, que hay muchas posibilidades de que no sea el mismo de la primera vez, por aquello de la precariedad del empleo, se decantará por llevar la radio otra vez a su casa. Claro ejemplo práctico de la famosa frase “el que hizo la ley hizo la trampa“.
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Pues mira sobre esta gentuza uno se podrÃa enrrollar mucho, porque dan para hablar mucho… pero me dan tantas nauseas esta gente del SGAE, que tampoco quiero perder tiempo por culpa de ellos.
Si por tu blog fuera, estarÃa horas escribiendo, ya que es muy bueno, pero por los de la Sociedad G…..as Asociados Españoles no pulso ni una tecla más.
Enohrabuena por el blog.
No tienen ellos toda la culpa. Si otros, imáginate cuales, no los apoyasen, no podrÃan hacer lo que hacen. Gracias a que algunos jueces desautorizan sus atropellos.
Muchas gracias por tu comentario sobre el blog. Me alegra enormemente que te guste.
Saludos y suerte.