Sobre Garzón, la Audiencia y la ONU
Las noticias siguen siendo, aunque pasen las semanas, sustancialmente las mismas. El triunfo, ¡ya confirmado! de Barack Obama; la gravedad, asimismo cada día más explícita, de la crisis económica; y la tan traída y llevada cuestión de la apertura de las fosas de los asesinados durante el franquismo ordenada por el juez de la Audiencia Nacional. Sobre esto último voy a seguir opinando, ya que se han producido últimamente ciertas novedades dignas de mención.
La más sobresaliente, la acertada paralización por parte del Pleno de la Audiencia Nacional de la búsqueda de las fosas de los crímenes del franquismo. Una oportuna resolución, adoptada a instancias del Ministerio Público, toda vez que parece justificado resolver previamente la muy discutible competencia del Juzgado de la Audiencia Nacional, antes de continuar con tales exhumaciones. Por mi parte, ya me manifesté desde estas páginas: el juez Garzón carece de competencia para instar una acción jurisdiccional de esta naturaleza, pues se violenta el sentido de la Ley de Amnistía de 1977, se ignora la prescripción de tales delitos y se infringe el principio de legalidad penal. Claro que los familiares de los asesinados en aquellos brutales años tienen todo el derecho a localizar y enterrar a sus seres queridos. ¡Faltaría más! Pero lo que se rechaza es, primero, instrumentalizar los horrores de una Guerra Civil y, después, tratar de que la victoria recaiga, ahora, en los que la perdieron. Un despropósito lógico y una falsedad histórica. Al franquismo, y a su deleznable régimen dictatorial, ya le ha juzgado el único que puede: la Historia con mayúsculas, y su juicio es suficientemente expresivo para andar buscando, como un aspirante a ilusionista, el respaldo de una memoria histórica subjetiva y personal.
Artículo completo | Garzón, la Audiencia y la ONU (Gaceta.es)



