Es el clásico paisaje de los Pirineos. A lo alto de la frontera entre Francia y el Principado de Andorra, las desoladas cumbres montañosas se observan aún verdes en la última calidez del claro cielo de otoño.
Se oye también el sonido de cencerros y el ocasional grito -en catalán- de los pastores que rodean el ganado listos para arrearlo hacia los valles en busca de cobijo para el invierno.
Pero estos pastores tienen algo diferente.
Casi todos -me doy cuenta al tiempo que persiguen a los animales a lo largo de cuestas pedregosas y los empujan hacia corrales de madera- son más viejos de lo que parecen.
De hecho, casi todos sobrepasan la edad de la jubilación. Claramente, no fui engañado sobre cómo los ancianos andorranos viven una vida activa.
En la actualidad, no todos los ciudadanos de Andorra trabajan duramente en las montañas como parte de su rutina diaria.
La población de hoy dÃa, mayor que nunca al ubicarse en 83.000 habitantes, se inclina más a trabajar en la industria del turismo o en un banco.
Sin embargo, razonablemente todos pueden esperar estar vivos más allá de los 80 años.
ArtÃculo completo | ¿Por qué en Andorra se vive más? (BBC Mundo)
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