Querido Z:
Son horas amargas estas en las que te escribo. Salvando las distancias -uno ha sido un accidente, el otro fue un atentado-, a la memoria colectiva han vuelto con una crudeza inimaginable las escenas dramáticas de aquel 11 de marzo de 2004. Familias rotas, psiquiatras, los servicios de emergencias y el pabellón 6 de Ifema convertido en improvisado tanatorio… ¡Todo es tan comparable…! La desazón, la sensación de inevitabilidad, el dolor de un país entero -por cierto, ¿dónde estaba el Rey de España cuando toda la nación sufría por el dramático accidente? ¿De vacaciones?-. Verás Z, algo así tenía que acabar ocurriendo. Lo de Spanair es el paradigma de la España en decadencia y declive, desastrada y en acelerado proceso de deterioro en todos los órdenes en que se ha transformado desde que la gobierna Rodríguez. Sí, ya sé… Me dirás que poco o nada tiene que ver un accidente aéreo con el desgobierno al que Rodríguez tiene sometido a este país, pero te equivocas. Tiene que ver, y mucho. Y en un doble sentido.
Me explico, querido Z, para que me entiendas. Te decía que Spanair es el paradigma de la España decadente y deteriorada producto de, por un lado, la mala gestión gubernamental y, por otro, el relativismo moral -moral política, o social, no religiosa- de este Gobierno. La compañía comenzó a tener serios problemas hace meses. Cerró el ejercicio con unas pérdidas que doblaban las del anterior. Sus dueños no conseguían encontrar un comprador al precio que pedían para la venta. Al borde de la quiebra, hace tan solo unos días anunciaba una drástica reducción de empleo. El accidente ha terminado de hundir a una compañía aérea que en su día tuvo aspiraciones de tutear a las grandes. Spanair, después de esto, probablemente será historia. Pero, no te equivoques, querido Z, porque la crisis de Spanair no tiene que ver solo con el mal hacer de sus gestores, sino que como otras muchas empresas españolas está sufriendo los efectos de una crisis durísima, de una ausencia absoluta de expectativas para los próximos meses y años, que está llevando a los gestores empresariales a una situación dramática y a tener que adoptar soluciones drásticas para poder hacer frente a los malos tiempos que se avecinan sin que el Gobierno haya hecho nada por atemperar los efectos de la crisis, ni vaya a hacer nada en el futuro que es, sin lugar a dudas, lo más grave de todo esto. La crisis de Spanair ha puesto en evidencia la absoluta incompetencia de este Gobierno, dedicado a la vida contemplativa en su primer mandato e instalado en la ficción de una bonanza económica cierta en las cifras oficiales, pero ajena a la verdadera situación de la economía real. El Gobierno no hizo nada por la economía, y la economía le ha devuelto el favor en forma de tragedia aérea. Spanair se enfrentaba a un destino fatal que hubiese podido evitarse si desde el primer momento el Gobierno hubiese sido prudente y responsable en la gestión de la bonanza económica, primero, y de la crisis, después.
Artículo completo | Era inevitable: la España de Zapatero se ha teñido de tragedia (El Confidencial)