A la hora de hipotecarse, las familias españolas prefieren, claramente, los productos a tipo variable. Las ventajas son más que evidentes. Su cuota mensual es menor que las de tipo fijo y cuenta con plazos de amortización mayores, que facilitan el pago de la deuda.
Los expertos indican que para que las hipotecas a tipo fijo fueran más atractivas que las variables, el euribor debería subir uno o dos puntos porcentuales. Es relevante tener en cuenta que el euribor cerró junio en el 5,361 y hace tan sólo tres años, en el mismo mes de 2005, estaba en 2,103%.
La llegada del euro conllevó una rebaja de tipos de interés en la eurozona que disparó el atractivo y la hegemonía de los prestamos a tipo variable. El euribor, índice de referencia hipotecario, llegó a situarse en 1,929% en junio de 2003,cuando en esa época los tipos de interés oficiales se situaban en el 2%. Pero a partir de 2005 la tendencia cambió: el endurecimiento de la política monetaria se trasladó a los bolsillo de los propietarios de las hipotecas.
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