Jul 06
Uno de los mayores peligros de nuestro tiempo es el contagio, al que estamos expuestos más que nunca -en seguida sabemos lo que ocurre en cualquier parte del mundo y podemos copiarlo-, y en unas sociedades en las que, además, nadie tiene el menor reparo en incurrir en el mimetismo. Y a nadie, desde luego, le compensa ser original e imaginativo, porque resulta muy costoso ir contracorriente. Es el nuestro un tiempo pesado y totalitario y abrumador, al que cada vez se hace más difícil oponer resistencia. Y así, las llamadas “tendencias” se convierten a menudo en tiranías.
Artículo completo | Con nuestros votos imbéciles (Blog de Javier Marías)