A partir de hoy, cada vez que alguien compre un teléfono móvil con reproductor de música debe pagar un nuevo impuesto que irá a parar a las arcas de las sociedades de gestión de derechos (SGAE, Egeda, Cedro, etcétera) que representan a los autores y artistas de obras intelectuales.
Es el archifamoso canon digital, una compensación por los ingresos que presuntamente dejan de percibir los autores, cada vez que alguien realiza una copia privada de su obra en lugar de comprar el original. Hasta ahora gravaba fotocopiadoras, soportes de CD y DVD y grabadoras de todo tipo. Pero con la entrada en vigor del nuevo canon digital, ningún aparato o soporte susceptible de grabar, copiar o almacenar obras impresas o audiovisuales queda fuera del impuesto más ampliamente odiado por los consumidores.
Noticia completa | Llamar por el móvil lleva ya canon (El País)











