Lo escribe Federico Quevedo: Desde que el lunes por la mañana Mariano Rajoy comunicara a la Junta Directiva Nacional de su partido su decisión de nombrar a Soraya Sáenz de SantamarÃa como nueva portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, a esta mujer que ha crecido polÃticamente a la vera del gallego le deben estar pitando insoportablemente los oidos. Tengo que decirles a ustedes que, desde ese dÃa, asisto estupefacto a unos de los más injustos e indecentes ejercicios de cinismo, hipocresÃa y machismo polÃtico-mediático que hayan podido contemplar estos ojos y escuchar estos oidos en los ya muchos años que llevo dedicado al periodismo. Desde ese lunes por la mañana se han sucedido las crÃticas a la persona de Sáenz de SantamarÃa. Mujer, joven y brillante. Era lógico que despertara el instinto cuaternario de una serie de machos ibéricos, eslabones perdidos del australopitecus, que sólo ven en ella eso que con tanta brillantez intelectual exponÃa sin tapujos el gran orador de las mañanas de la COPE el miércoles en una entrevista que ella nunca debió haber concedido: hembra en edad de procrear. Ya saben, para algunos a eso se resume el papel de la mujer, a la que sólo permiten que brille mientras su luz no tape la de las estrellas masculinas del firmamento polÃtico-mediático.
ArtÃculo completo: Soraya se propone revolucionar el PP, mal que le pese a Jiménez Losantos (El Confidencial)
