Mar 12
Lo escribe Jana C: Ésta es la historia de un adolescente cualquiera. Empezó a usar chándal cuando era pequeño, su padre o su madre se lo ponían para que jugueteara cómodo en el parque, aunque de eso ya ni se acuerda. Más tarde, cuando creció, sólo usaba el chándal en las clases de gimnasia y cuando tenía un partido de fútbol o baloncesto con los amigos. La ropa que llevaba el resto del tiempo no le preocupaba demasiado, es más, le parecía ridícula la afición de las chicas por “esas tonterías”.
Artículo completo: Érase un adolescente a un chándal pegado (Dos contra una)
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