Oct 29
Nos lo cuenta Alber Vázquez: “Iba yo el otro dÃa en un tren de cercanÃas y, en esto, se sienta a mi lado un chaval ecuatoriano de unos veinticinco años, complexión delgada y aspecto pacÃfico. Llevaba un reproductor de MP3 e iba escuchando música.
Total, que se me ocurre pensar que yo, en ese momento, a ese tÃo le meto dos hostias y no me pasa nada. Y que si ese chaval no se iba con dos hostias bien dadas era, básicamente, porque yo no querÃa. ¿O no?”
ArtÃculo completo: ¡Métele al sudaca! (Libro de Notas)
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