“La tarde del 15 de agosto habÃa prometido llevar a mi abuela a comer helados. Estaba llegando al edificio donde vive, en un sexto piso, cuando la cantidad inusitada de gente en la calle y algunos gritos me hicieron pensar que habÃa habido un temblor. Como vi el ascensor ocupado, decidà usar las escaleras. Al llegar al cuarto, me pareció que se producÃa una réplica, pero el movimiento fue tan fuerte que me pegué a una columna”. Asà empieza el artÃculo de Wilfredo Ardito Vega en el que habla sobre el terremoto que sacudió al paÃs andino la semana pasada. Una crÃtica a la falta de planificación, a la consideración de ciudadanos de primera y segunda categorÃa. Una sentida reflexión sobre la magnitud de la desgracia.
Enlace:Â Terremoto en un paÃs desigual (La Insignia)


